La neolengua empresarial de Capgemini

Hoy, amiguitos, vamos a conocer el significado de nuevas frases de neolengua empresarial. Cuando la vicepresidenta de recursos humanos de una multinacional francesa habla de “proceso de Transformación”, ¿qué quiere decir? Cuando dice que “debemos trabajar conjuntamente para, entre todos, posicionar a la Compañía en el lugar que merece”, ¿a qué se está refiriendo? Pues sí, amiguitos, lo que realmente quiere decir es: “vamos a iniciar un nuevo proceso de despido colectivo y, a los que os quedéis, os vamos a bajar el sueldo para absorber la antigüedad y las subidas de categoría. Ya vale de poder comer y dormir bajo un techo. ¿Pero qué os habéis creído?”

Esta, aunque le demos un tono sarcástico, es la pura realidad. Ya en 2013 avisamos de que el ERE de ese año no iba a ser el último. Desde entonces han pasado por las oficinas de Capgemini en Alcobendas varios CEOs y responsables de RRHH de la compañía, y los problemas y las soluciones empleadas siguen siendo las mismas.

Problemas tales como un departamento comercial con perfiles que cobran su buen dinero que, o no son capaces de hacer su trabajo, o lo hacen mal, vendiendo proyectos irrealizables en el tiempo concertado para cubrir sus objetivos. VPs que “salen” de la compañía dejando su área como un solar, para fichar por multinacionales del sector donde cobrarán ni se sabe cuánto más. Senior Manager que hacen malabarismos con el PON para que cuadren los números, dejándote a ti sin imputar a los proyectos. Retribuciones en variable que algunos siguen cobrando sin que la mayoría veamos un euro más en nuestra nómina a final de año. Etc., etc.

Y la culpa de todo esto, queridos amiguitos, la tenéis vosotros, que queréis cobrar la antigüedad, la única subida de que muchos disfrutáis. También sois culpables de vuestros desplazamientos, obligatorios si no queréis acabar en la calle, cobrando una dieta de risa mientras estáis fuera de casa haciendo horas extras gratuitas y durmiendo en un hotel.

Estos, aunque los números que facilitan a la RLT no cuadren (nada de trasmitirlos a toda la plantilla, no vayan a darse cuenta del engaño), son los supuestos problemas que tiene Capgemini en España. Ninguna referencia a fiascos como los de Gas Natural, Orange (aquí la empresa se va a quitar un problema de encima porque a los que salen del servicio los contratará HP) y demás. Todos conocemos algún caso de proyecto mal vendido y peor gestionado.

Pero sí, tenemos la culpa. Tenemos la culpa por dar respuestas tibias a las agresiones de la dirección, a no responder de manera contundente a EREs pasados. Tenemos la culpa por confiar en sindicatos jerarquizados que han de obedecer a sus cúpulas, casi siempre en contra de los intereses de los trabajadores a quienes pretenden representar. Por aceptar sus propuestas de votar huelga sí o no por correo, permitiendo a esquiroles que nunca se plantean luchar por sus derechos influir en el resultado, y por tanto en las acciones a llevar a cabo, en vez de decidirlo en asamblea, donde todas nos veamos las caras.

Es cierto que el ambiente en la empresa es más de coger el dinero y correr que de defender el puesto de trabajo. Sin embargo, hacemos un llamamiento a esos compañeros que quieran mantener el suyo, con un sueldo y unas condiciones dignas, a defenderlo con todo. Sois vosotros quienes producís y generáis la riqueza que otros se llevan.

Así, exigimos a la dirección de la empresa que no lleve a cabo los procesos de despido colectivo y de aplicación del Art. 41 del Estatuto de los Trabajadores, que informe con datos reales de la situación de la compañía, y que entre todas se busque la forma de mantener nuestros puestos de trabajo, porque entre todas sabemos cómo hacer las cosas bien.

Todo esto lo podemos decir desde el STSI de la CNT, confederación de sindicatos con más de 100 años defendiendo los derechos de sus militantes, sin jerarquías ni subvenciones del Estado que condicionen sus acciones, en el que todo lo hacemos en nuestros ratos libres y con nuestros propios medios, es decir, de forma autogestionada. No participamos en elecciones sindicales, ni disponemos de sala donde consumir horas sindicales en lugar de estar trabajando. Ni siquiera la empresa nos invita a sus reuniones, ya que se niega a reconocer nuestra sección sindical. Pero seguiremos en la lucha.