Sobre la nula motivación de los trabajadores y trabajadoras de Indra

El grado de participación de los trabajadores y trabajadoras de Indra en las últimas iniciativas que ha tenido la empresa, muestra el grado de implicación que tenemos “los profesionales de la compañía” (como así nos llaman) con este proyecto empresarial que cada vez desprende más hedor.

Buscando el buen ambiente, el feedback y algo así como una comunión de todos y todas, a los jefes se les ocurrieron un par de actividades que tendrían el éxito asegurado, pero lo que han terminado encontrado es la cruda realidad.

¿Como dibujaría tu hijo Indra?

Como toda empresa que se precie en lo socialmente responsable, Indra también se ha apuntado al carro de hacer guiños a los hijos de los trabajadores y la última idea apareció en modo de concurso: “¿Cómo dibujaría tu hijo Indra?”.

Basicamente se trataba de colocar a los niños de hasta 13 años frente a la televisión, ponerles un vídeo corporativo que el empleado se podía descargar de la intranet y dejar el resto a la imaginación del niño para que plasmase en un papel lo qué pensaba de Indra. Cada niño podría participar con un sólo dibujo y el más bonito de todos se terminaría llevando “una tablet adaptada a su edad“. El plazo que había era de unas tres semanas, cerrándolo el lunes 21 y aprovechando así el tiempo de ocio de las vacaciones de semana santa.

El exitazo del concurso ha sido tal que, como no ha contestado ni el hijo de Monzón (presidente de Indra), han optado por dejar abierto el plazo de manera, por ahora, indefinida. Y ahí está el banner del concurso, llamando a la participación en una esquinita de la intranet, hasta que algún día desaparezca en el ciberespacio.

Logo CNT Indra

Indra y la comunicación interna

En paralelo al concurso infantil, la Directora de Marca también quiso llevarse su medallita y su momento de gloria, porque aquí en Indra lo que realmente cuenta para los directores y jefes son sus poltronas y sus éxitos personales. Beatriz Sánchez Guitián, que así se llama la Directora de Marca, buscó el guiño de los trabajadores y trabajadoras de la empresa con una encuesta sobre la comunicación interna, pero lejos de encontrarlo lo que ha recibido ha sido el más absoluto de los silencios.

La encuesta para conocer lo que opinamos sobre la comunicación interna unicamente ha sido contestada por 14 de cada 100 trabajadores, algo irrisorio para una empresa con unos 40.000 empleados, y más si tenemos en cuenta que todo el equipo de Dirección estaba “obligado” a contestarla. La guinda también la podemos encontrar en los resultados, porque los trabajadores y trabajadoras que han contestado la encuesta le han colocado un 6 raspado (los directores, en cambio, han puntuado la comunicación interna con un 7).

Y la empresa, en un comunicado interno justificando el desastre, suelta perlas muy graciosas: “La valoración global (…) sin ser una calificación negativa, está lejos del nivel que perseguimos como compañía” o “El nivel de participación ha sido bajo (…) si bien parte de esa baja participación puede ser explicada por las fechas en las que se lanzó la encuesta

El desolador panorama de Indra

Tanto del concurso de dibujo como de la encuesta han sacado una conclusión muy evidente, pero dejamos otra vez que Beatriz declare la evidencia: “Creemos que esto denota una falta de interés hacia las iniciativas que lanza la compañía“.

Pues si, en efecto, los trabajadores y trabajadoras de Indra perdimos hace mucho la motivación y no vamos a mover ni un dedo para intentar lavar la imagen de una empresa que es una cloaca. Una cloaca putrefacta en la que abundan “mordidas” para conseguidores y clientes, con Directores que viajan a cuerpo de rey y luego despiden subcontratados, con “amiguitos y hermanos de…” ocupando puestos que no son capaces de asumir, con visionarios que hunden departamentos enteros y luego huyen a otras divisiones, con esperpentos que ni siquiera conocen el mercado que dicen dirigir.

Indra, desde hace ya mucho tiempo, se ha convertido en una pocilga que está dirigida por unos personajes que acomodan su culo en el cuero de sus coches de alta gama mientras no les importa despedir, humillar, acosar y hundir a los trabajadores y trabajadoras.

Volvemos a llamar a todos los productivos de Indra, es decir, a los trabajadores, para que de una vez por todas nos organicemos entre iguales y paremos este desmán que están cometiendo a diario con todos nosotros. Los cenetistas no queremos que nuestro trabajo, nuestro día a día, nuestro entorno, huela a chanchullos y a mierda.

INDRA…¡¡DE LOS TRABAJADORES!!

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